Introducción:

A lo largo de la historia, la sociedad ha establecido vínculos con el entorno más inmediato, y fruto de esa relación podemos encontrar en cada uno de los rincones de nuestra geografía aspectos antropológicos, referencias etnológicas y la consabida cultura artesanal de cada pueblo, de cada dependencia y necesidad. Esta respuesta nos evidencia claramente la relación con cada elemento de la naturaleza y no cuesta mucho trabajo comprobar que la relación se mueve fundamentalmente a través de la necesidad de algún recurso, por ser alimento, por emplearse como combustible, como herramienta o como cualquier otro recurso natural, renovable o no. Esta forma de relacionarse ha sufrido uno de sus mayores cambios en la historia de la humanidad con la revolución industrial del siglo XIX, y el posterior desarrollo social que ha inspirado el siglo XX. En la actualidad, resulta cada vez más difícil mantener de forma nítida mecanismos de relación con el medio ambiente natural que nos muestren dependencia directa con un recurso o la cadena de elaboración de productor y materiales que empleamos de forma habitual en la vida cotidiana, circunstancia de la que se hace eco de forma clara el Plan Forestal Español y otros Planes Forestales de ámbito autonómico, en lo que respecta a la necesidad de concretar y promover una nueva cultura forestal más consecuente y realista con las estrategias de Desarrollo Sostenible que desde casi todos los ámbitos de la responsabilidad administrativa se vienen propiciando. Es necesaria una nueva cultura medio ambiental y sobre todo forestal, en la que se establezcan nuevas formas para establecer vínculos con la naturaleza, y en las que los lazos de afectividad, valor y dependencia vengan marcados también por criterios culturales, ya que actualmente son los que parecen regir de forma real para todos los que nos hemos alejado del medio natural y rural, y desarrollamos nuestra actividad humana en el entorno urbano y peri-urbano de las grandes ciudades. Esta singularidad y otras muchas, que son difíciles de plasmar de forma sencilla en un documento como este, hacen recomendable encontrar programas y actuaciones que contribuyan a mejorar los vínculos con nuestro entorno, y por este motivo las entidades promotoras de este proyecto consideran oportuno crear el programa “Árbol y Bosque del Año” con el fin de favorecer el conocimiento, respeto y valor social de nuestros árboles y bosques. Un programa que conlleva como eje principal la convocatoria anual de unos premios sobre los que se enfocan las actividades previas a su materialización y las posteriores, en las que se potencia la labor desarrollada y se establece un nivel de tutela, apoyo y mantenimiento de los objetivos previstos en el programa en su conjunto.